Cómo superar el miedo a emprender. Los contras con los que me topé antes de empezar La novia indie

Cuando decidí superar el miedo a emprender y me propuse empezar este proyecto, aún no tenía ni idea de lo que se me iba a venir encima.

Pienso que dar el paso de emprender me vino como consecuencia natural de una serie de circunstancias que llevaba viviendo durante años.

En este post ya os conté un poco sobre por qué me decidí a hacer esto. Pero no creáis que fue (y está siendo) coser y cantar. Ni que de buenas a primera ¡pum! ya todo estaba decidido y resuelto. No, no, no. Todo esto está teniendo un proceso de evolución de mi idea día a día. Cada semana aprendo algo nuevo (para bien o para mal…).

Al plantearme emprender de forma seria, empecé por leer MUCHO. Informarme de todo lo que pudiera y más de todos aquellos aspectos que debía conocer, mínimo, para poder comenzar. Diseñé una estrategia de empresa, cómo quería acercarme al cliente, los valores que quería que tuviese mi marca, aspectos legales, diseño de la web… ¡Mil cosas!

Todo esto me ha llevado varios meses de trabajo duro cada día, desde las 7am hasta 23pm de lunes a domingo. Sin asesoramiento, porque en los inicios, a no ser que cuentes con dinero, te ves a dos velas. Y, por ende, sin cobrar un duro. Sin tener si quiera mi producto elaborado en esos momentos. Estuve trabajando en mi «trastienda» con muchas ganas e ilusión, pero, seamos sinceros, también con muchos miedos.

Como soy una chica de hacer listas (que ahora ya sí cumplo), una vez tuve planteada la mayoría de todas estas cuestiones, cree una lista con los PROs y CONTRAs que, en mi caso particular, veía. Más que verlo como «ventajas/desventajas», fue un ejercicio de «Miedos y Alegrías» que iba a aportarme esta aventura, teniendo en cuenta mi situación actual y mi propia personalidad. Esto es importante que lo hagas así. En internet vas a encontrar muchísimas ventajas e inconvenientes de emprender/ser autónomo. Lo ideal es que lo lleves a tu terreno y seas sincera 100% contigo misma a la hora de enfrentarte a tus propios miedos.

Miedos que tuve antes de emprender

Miedo a tardar en despegar

Soy una persona muy exigente e impaciente conmigo misma. Esto es un gran problema para mí, pues si no voy viendo resultados de inmediato, empiezo a procrastinar hasta que acabo dejándolo.

Mi mantra para superar este miedo es que «¡las prisas no son buenas!» Ya he tenido demasiadas lecciones en estos últimos años como para saber que teniendo esa misma actitud, no voy a lograr resultados diferentes. Como diría Lucía Be, ¡calma nena!

Incertidumbre ante el éxito o fracaso

Aquí parto de dos puntos: el primero, ¿qué es para ti tener éxito o fracaso? Solemos cargar con las espectativas que la sociedad nos impone en nuestra mochila, y mira no. Debemos ahondar en nosotras mismas y preguntarnos que sería para nosotras, nuestra vida, tener éxito o fracaso. Haciendo esto vamos a lograr coger mucha más perspectiva ante los objetivos que vayamos consiguiendo (éxitos) y a los que les tengamos que dar una vuelta diferente a la hora de abarcarlos (evitar fracasos).

El segundo sería, ahora que tienes claro cuáles son tus objetivos y qué cosas debes evitar para que no te desvíes de ellos, ir paso a paso. El «despacito, pero con buena letra» que nos decían de pequeñas.

Riesgo económico

Este es el aspecto en el que la mayoría pensamos a la hora de emprender. Más aún si no cuentas con unos ahorros que invertir, un socio económico, no te ofrecen ninguna ayuda/subvención o el banco no te concede (o tu no quieres solicitar) un préstamo. Está jodida la cosa, lo sé.

En mi caso, tras meditarlo con mi pareja y estudiarlo a fondo, comprobamos que la inversión inicial no iba a ser realmente grande. A ver, es una inversión, sí, pero a poco que lograse vender las 10 primeras diademas, ya lo habríamos recuperado. Y, en caso de no llegar a este punto y tener que cerrar el chiringuito, no habríamos perdido una cantidad enorme de la que arrepentirnos.

Al igual que durante los años que estuve preparándome las oposiciones se pudo llevar entre academias, profes y cursillos el sueldo íntegro de varios meses, y no lo veo como una «pérdida», esto tampoco lo sería.

Partir de cero, sin experiencia.

Aquí hago incapié en dos aspectos: Por un lado está el tema de la titulitis de este país, que hasta para ser camarero necesitas estudios (¡ojo! con esto no desmerezco a ningún camarero del mundo. Lo que digo es que hay profesiones que se aprenden haciendo, sin necesidad de un estudio previo). Entonces, meterme en este mercado sin ningún tipo de formación que abalase lo que hago, me daba reparo. Hoy día hay mucho intrusismo laboral en numerosos puestos de trabajo, pero aquí creo que también juega el factor del saber hacer. Si tu sabes hacer algo, ¿por qué no vas a intentarlo sólo por no tener un título?

Tampoco sé si existe algo tan específico para mi caso. ¿Corte y confección? No lo veo. Quizás cursos y talleres de sombrerería y tocados sí, pero poco más. Y, estudiando a la competencia, me di cuenta que la mayoría empezó como yo, de un hobby.

Por otro lado, ¡nunca es tarde para formarse! Como digo, siempre puedo hacer talleres y cursos que me ayuden a mejorar y esto sería muy beneficioso para ambas: a mí me ayudaría a ofrecerte un mejor producto y revalorizar mi servicio y a ti poder disfrutar de ese servicio mejorado y ganar más confianza en mi marca.

No generar ingresos fijos

Volvemos a tocar el tema del dinero. Porque, sí, para recuperar la inversión económica es necesario generar ingresos. Primero, generar lo suficiente como para recuperar lo invertido y, que además, te quede para vivir. Y segundo, mantener unos ingresos fijos mensuales para no tener demasiados altibajos a lo largo del año.

La verdad, esto va a depender de muchos factores, pero todos aquellos que tú puedas controlar, tienes que trabajar duro para ello. Lo que me digo a mí misma para auto-convencerme de que algún día llegaré a conseguirlo es, ¡que esto es una aventura! Sabes cómo empiezas, pero no cómo acabas, así que cojamos las riendas e intentemos sortear los obstáculos y disfrutar del camino hasta entonces.

Miedo a no ser reconocida

Ahora mismo todo se maneja por las redes sociales. Da igual que tengas una estrategia más clásica o totalmente novedosa a la hora de vender tu producto. Si no estás en las redes, no existes. Esto me daba bastante pavor, pues es un punto con el que no me llevo excesivamente bien, aunque me encanta estar ahí. Es una relación de amor-odio total. Por lo que me producía cierto pánico no ser capaz de dar a conocer mi producto y que gustase.

Al final, se trata de tener un poquito de inventiva, estudiar mucho acerca de marketing, publicidad, etc. y aplicarlo a ti hasta lograr la estrategia que funciona contigo y tu público. Esto no es tarea fácil, a ver por qué si no iban a existir las agencias de publicidad. Pero mientras empezamos a construir poquito a poco, tenemos que ser un pelín listas y autodidactas. Y en el momento en el que podamos hacer una nueva inversión, atacar por todos los frentes para elevar nuestro negocio.

Resumen de mis miedo pre-emprendedores y cómo abarcarlos

Te dejo esta infografía donde puedes ver el resumen del post de hoy:

Aun mantengo en mi tablón de corcho de la ofi/taller esta lista y cuando dudo lo más mínimo, le hecho un ojo y veo todos esos miedos tachados que ya he conseguido superar. Así me doy ánimos y no pierdo el norte. Y en esas seguimos, con un pie en el fango y el otro a medio sacar.

¿Te recomiendo emprender?

Ahora que estamos medio saliendo de la crisis, pero que siguen las situaciones laborales precarias y la dificultad en sí de encontrar un trabajo (el que sea, ya no digamos «bueno»), hace que muchos nos planteemos eso de «emprender». Y a mucha gente que le va bien, lo aconseja alegremente.

Mi recomendación es que ¡ojo, cuidado! Si tienes una buena idea, tienes algo diferente que ofrecer, has estudiado el mercado en el que te vas a mover y ves que tienes posibilidades; Si has llevado a cabo un buen planteamiento, todos los gastos que conlleva lo que quieres hacer para comprobar si te salen factibles los beneficios que vas a recibir de vuelta… Vamos, si has sido REALISTA y estás dispuesto a currar 24/7 e invertir dinero en ello; si estás dispuesto a pasarte los primeros meses trabajando sin parar aunque a penas veas resultados, entonces, adelante.

Pero si es una idea que tienes en la cabeza y no te has preocupado por nada de lo anterior, esto no es lo tuyo. No digo que no emprendas, sólo que hay que pensarse las cosas bien y es preferible ir poco a poco que querer montar tu negocio o tienda de la noche a la mañana.

Por último, si tu lista de contras supera a la de los pros, quizás éste no sea tu momento para emprender. Piensa que excusas vamos a encontrar siempre a la hora de embarcarnos en un nuevo proyecto. La cuestión es si esas excusas son solo paja que puedes apartar, o si son razones de peso que DE VERDAD te lo impiden.

Está genial perseguir nuestros sueños, pero debemos ser conscientes del camino que tenemos para alcanzarlos y si vamos a poder con él.

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