Hay algunos «tabúes» de los que nadie habla durante los preparativos de la boda o incluso del mismo día B, y de los que no te enteras lógicamente hasta que te toca a ti y tu pareja estar liados en esa situación.

En La novia indie nos gusta ayudar en todo lo que podamos, así que te vamos a desvelar esos secretos para que no te pillen desprevenida y sepas abordarlos sin mucho drama.

Antes de la boda

No tienes que endeudarte

Organizar una boda, por muy pequeña que sea, puede tener un costo alto. Poner todos vuestros ahorros en ellos nos parece una locura. Lo suyo es ahorrar específicamente para ello y no contar con lo que os vayan a dar o no vuestros invitados como regalo para costearla.

Tenéis que pensar en los gastos mínimos que os pueden generar el papeleo, contratar a un concejal para la ceremonia o dar ese «donativo voluntario» al cura de la iglesia por la que os casáis. Todo lo demás es dinero que le queráis (y podáis) echar. Recuerda que en el mundo boda, y más ahora con todo este boom de tendencias, cada pequeño detalle tiene un coste que sumados hacen que se os descontrolen las cuentas.

Marcad un límite y pensad en qué preferís que destaque en vuestro día y qué caprichos son de los que podéis prescindir. ¡Y mucho cuidado con el DIY! Si sois manitas y se os dan bien estas cosas, puede que penséis que hacerlo vosotras mismas os ayude a ahorraros un podo de dinero. Pero pensad en las horas de trabajo que vais a tener que dedicarlo a ello y si esas horas las tenéis de verdad. A veces es preferible contratar a alguien que nos haga estas cositas. O puede que creas que hacerlo tu mismo es más barato, pero cuando te pones a reunir materiales te das cuenta que has pagado más por ellos que si lo hubieras comprado ya elaborados…

Topos en la boda

Normalmente la familia de ambos querrá participar en algunos aspectos de vuestra boda. También estará el típico familiar cotilla que quiera enterarse de todo el primero y a ser posible para tener carnaza sobre lo que cotillear. Cuidado con quien reveléis información (sí, sabemos que estás tan loca de contenta que se lo quieres contar todo a todo el mundo, pero relaaaja un poco).

Se pongan como se pongan y os pidan lo que os pidan, vosotros tenéis siempre la última palabra, no lo olvidéis nunca.

¡Al traidor!

Durante la preparación de la boda habrá al menos un amigo que os fallará. Eso es así (y las papas asas). Nuevamente, tranquilas, no pasa nada. Le solemos dar muchísima importancia a todo lo relacionado con nuestra boda. Y que una de nuestras mejores amigas o alguien muy allegado no cumpla con nuestras expectativas, hace que nos lo tomemos muy a pecho.

Puede ser que para esa persona no sea algo tan importante o que tenga cosas mejores que hacer y está en su legítimo derecho de no entrar por el aro con lo que le pedimos. Y, de verdad, lo repito, NO PASA NADA. No es el fin del mundo, ni es una traición, ni te está demostrando nada.

Entendemos la frustración en excusas baratas de última hora, pero aun así, no dejes que eso te reste la ilusión.

Invitados desaparecidos

Contad con que al menos entre un 10-40% de invitados os pueden dejar colgados. Bueno, vale, la estadística nos la hemos sacado de la manga, pero quédate con la idea. Si invitas a 200 personas, puede que finalmente vayan 150. Incluso aunque hagáis una boda pequeña de 40 personas, puede que el día de la boda sólo estéis 22. Yyy volvemos a decirlo: NO-PASA-NADA. Cada uno tendrá sus motivos para no acudir, ya sea porque les pilla otra cosa en ese momento (viajes, trabajo, problemas económicos, familiares, y un enorme etc.) o incluso porque no les apetezca (sí, hay personas que no les gusta el tema bodas y es una opinión tan respetable como cualquiera).

La cuestión es que disfrutéis los que estéis y os centréis en hacérselo pasar bien a quienes si vayan a acudir.

Discusiones de pareja

Puede que seáis una pareja que discutís a menudo o que no lo hagáis casi nunca. Sea como sea, lo más normal es que caigáis en alguna que otra discusión mientras preparáis la boda. Y esto es totalmente normal. Ambos queréis que las cosas salgan bien, estáis nerviosos y además cada uno tiene sus propias ideas y gustos. La clave está en cómo zanjáis la discusión y llegar a un mutuo acuerdo, sin llegar a situaciones extremas de llantos, voces y faltas de respeto.

El día de la boda

Cosas que pasan

Nada va a ser EXACTAMENTE 100% como te esperabas. Por mucho que te hayas empleado a fondo o hayas contratado a los mejores proveedores del mundo mundial, es imposible.

Con esto no queremos desilusionarte o que pienses que va a suceder un desastre. Simplemente tienes que ser realista y comprender que algo puede variar a última hora, desde el peinado que no sea justamente igual al que te hiciste en la prueba, o que, qué se yo, el rincón de arroz para que los invitados os lo lancen al salir de la ceremonia esté a la izquierda en lugar de la derecha de la puerta de la iglesia o ayuntamiento, por ejemplo.

Es decir, son detalles tontos que no debes dejar que te amarguen el día, y de los que nadie, salvo vosotras, os vais a dar cuenta.

Momento baño

Si ir a hacer un pís vestida para darlo todo en la discoteca con tus amigas puede ser considerado deporte de alto riesgo, ahora imagínate si lo haces vestida de novia. Y no es por las largas esperas de cola (tranquila, ese día eres la que manda y te la podrás saltar si quieres). Pero piensa, ¿llevas cancán? Primer punto de complicación. ¿Cómo es tu vestido? ¿Tiene cola? Si es así, deberás contar con algún broche o imperdible que sujete la cola (te servirá también para poder bailar luego con más facilidad, hablar con los invitados, etc). Si no cuentas con él, siempre es bueno que tengas a tu lado a tu séquito para que te eche un cable recogiéndola. ¿Y el vestido? Si es de corte princesa o con falda A, será super fácil poder subírtelo y hacer tus cositas. Pero como sea un vestido entubado o de corte sirena, amiga, ahí te quiero ver yo.

Seguramente necesites ayuda de al menos una persona para ir al servicio, así que piensa bien quien te gustaría que fuera y dale ese «cargo especial». Además, ya aprovechas por si necesitas un retoque y, qué mejor que esa persona en la que has confiado para verte mientras meas, que te diga si llevas bien el pelo o el maquillaje.

Momento comida/bebida

Algo curioso que me ocurrió en mi boda fue que a penas probé bocado, ni me llegué a terminar una copa entera en la barra libre. Y os lo dice una que quería que absolutamente todo, desde los aperitivos hasta la recena, le gustase porque «yo pienso comer de todo que para eso es mi boda».

Pues, mezcla de los nervios, querer atender a todo el mundo, ahora que te levantas de tu mesa para ir a ver a tu amiga de la carrera o a esos primos que no ves desde hacía tiempo… Y de repente ya están entrando los postres. Lo mismo con la barra libre, entre bailoteos, risas, ahora que toca despedir a los familiares que se van yendo antes… Resulta imposible, pero tranquila que no vas a notar que pasas hambre. Y si de repente las tripas te rugen, ahí que está el catering pendiente de ti para lo que necesites.

Momento fotos

Las mejores fotos van a ser sin dudas esas en las que no estás posando, natural, riendo… Nuestra recomendación particular es que paséis de ese tipo de fotos con poses estudiadas y encontréis a un buen fotógrafo que sepa «capturar los momentos».

Está claro que siempre alguna foto caerá «posando», porque quizás un familiar o vuestros amigos quieran una foto «de calidá de la güena de fotógrafo» con vosotros, pero incluso en esos casos ¡sed naturales!

Después de la boda

¿Noche de bodas?

Que no te engañen esas escenas llenas de pasión de las comedias románticas. Cuando acabe la boda lo más probable es que estéis tan cansados que en lo último que vais a pensar es en el sexo. Mejor quitarse las expectativas de la cabeza y trasladarlo a una «mañana de bodas» cuando ya estéis frescos y desayunados.

Depresión post-boda

Quizás lo de depresión es un poco heavy, pero sí que te invadirá esa sensación de tristeza una vez pasado el gran día. Tranquila, es más común de lo que piensas. Quién no se siente así después de unas vacaciones inolvidables o tras un período bonito de nuestras vidas que ya se acaba (como cuando finalizas tus estudios o comienzas una nueva etapa laboral).

Han sido varios meses (algunos novios lo planean todo incluso con AÑOS de antelación). Es decir, mucho tiempo, ganas, ilusión y esfuerzo invertidos para que, de repente, en un día se vaya todo de un plumazo. Por eso, el consejo más manido, pero totalmente cierto, que escucharás de parejas ya casadas, es que disfrutes a tope del día de tu boda. Porque se pasa rápido y una vez hecho ya no vuelve.

¿Mi marido/esposa?

Algo que resulta gracioso y desconcertante es cuando te veas a ti misma presentándole a otra persona a tu pareja diciendo la palabra mágica: marido o esposa. Hay novios que están deseando poder decirlo, pero a otros nos pasa que, tras tantos años diciendo «mi novio/a», de repente soltar un «te presento a mi marido/esposa» se nos hace suuuper raro. Calma, esa sensación acabará pasando y te acostumbrarás a este nuevo término.

¿Y el bebé para cuándo?

Cantado al más puro estilo JLo reemplazando el anillo por el peque. Para muchos es una pregunta bastante impertinente. También depende de quién provenga y la intención con que la haga. Nos fastidia mucho cuando nos lo dicen personas cuyas únicas metas en la vida parecen que son casarse, tener un niño, casa y coche y ¡ale! ya está la vida hecha… Entendemos que para muchas parejas, esto sea lo que sueñan en su día a día, ¡y está muy bien! Pero no todas las parejas son así, los 50s quedaron en el pasado (excepto los looks, eso lo rescatamos).

Así que cuando alguien te haga la pregunta y no te apetezca responder, simplemente dile con una sonrisa que «en estos momentos no está en vuestros planes y cuando vayáis a por ello serán los primeros en enterarse» (aunque sea una mentira como un templo). Y si tenéis claro que no queréis hijos, decirlo también, que no pasa nada.

Money, money, money…

No hay nada tan impertinente y desacertado como preguntar por cuánto te ha costado la boda o cuánto dinero te ha dado fulanito (en el caso de los invitados que prefieren entregarlo a regalar algo material). Puede que no te moleste tratar este tema, pero sabemos que a muchas parejas les incomoda. Así que, no digas nada y ya está.

¿Y si esto lo hubiéramos hecho así…?

A toro pasado todo nos parece que hubiera sido mejorable, sobretodo si acudimos a otras bodas en las que vemos detalles que nosotros no pusimos en la nuestra y nos gustan. O si nos dejamos encandilar por las bodas de las influencers.

No te fustigues, vuestra boda fue única y como fuese estuvo genial.

¿Vivieron felices y comieron perdices?

Si antes del matrimonio las cosas no iban muy bien y no sabíais lidiar con los problemas, no penséis que por estar casados la situación va a cambiar a mejor, porque lo cierto es que todo seguirá exactamente igual. Tampoco lo va a solucionar tener un hijo, esto a veces puede incluso agravar los problemas y que acabéis por divorciaros.

El consejo que damos a todas las parejas es que si pueden, convivan antes de casarse. En la convivencia aprendemos mucho del otro y cómo sobrellevar las pequeñas (o grandes) diferencias que surgen entre nosotros.

Además, está demostrado científicamente que la fase de «enamoramiento» se desvanece ente los 2 meses y los 2 años de relación, ¿qué queda después? Pues lo que hayáis construido juntos durante ese tiempo. Si las cosas han ido bien y habéis luchado por ir en una misma dirección, seguramente seáis una pareja sólida basada en el AMOR y no en la dependencia.

Y, si deseáis de verdad estar juntos, pero no sabéis cómo solucionar los problemas, podéis acudir a terapia de pareja de mano de un buen profesional, sin importar los años que hayáis estado unidos.

¿Casados con la familia política?

Hay una especie de ley del universo por la que, una vez casados, es más común que se den situaciones en las que tengáis que pasar mayor tiempo con la familia política. Eso no quiere decir que te hayas casado con la familia de tu chico/a, ni tu pareja con la tuya.

Sabemos que no todas las familias son iguales y las hay que da gusto estar juntos, pero también sabemos que siempre estará esa cuñada insufrible o ese tío incordioso, la cuestión es que no tenéis que «aguantarlos» porque ahora «sois familia legalmente».

Habrá momentos en los que no quede más remedio que entrar por el aro (reuniones familiares, tiempos de vacaciones) y otras en las que no. Eso queda en lo que vosotros como pareja decidáis, siempre desde el respeto del uno por el otro.

Perder la identidad

Cuando nos casamos, parece que los lazos entre la pareja se hacen más fuertes que nunca y de repente ya no hay un «tú» y un «yo» sino un «nosotros». Lo mismo ocurre si dais el paso de ser padres. En el caso de las mujeres sobretodo, parece que perdemos nuestra identidad como mujer y pasamos a ser sólo «la mamá».

Al igual que es importante establecer espacios y tiempos de calidad para la pareja o la familia, lo es también hacerlo de forma individual. Sentir que podemos «respirar» sin el otro y poder tener nuestro ratito sumergido en algo «nuestro» sin sentirnos culpables por ello.

Hay muchísimos más consejos, anécdotas y tabúes alrededor del tema boda, tantos como parejas hay en el mundo, pero hemos querido resaltar estas porque son las que hemos vivido de primera mano tanto nosotros, como las parejas que están a nuestro alrededor.

Si tú ya te has casado, dinos en comentarios si también te has visto reflejada al leer estas líneas y si añadirías alguna situación más para esas parejas que se enfrentan por primera vez a todo esto.

Y si eres una novia novata, dinos qué cosas pueden ser que estés viviendo ya antes de tu boda y qué otras cosillas te inquietan.

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